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July 26, 2015

The July 26th bulletin is now available online.

The downloadable PDF format bulletin can be found on the Weekly Bulletin page.

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Sunday Message -  July 26, 2015

FEEDING THE WORLD

With today’s two accounts of feeding miracles and the psalm response about the Lord’s hand feeding us, it is easy to gloss over the marvelous hymn in Ephesians. It is built around the most potent biblical numbers: one, three, and seven. The core of it is the word “one” expressed seven times. Three of these describe the church: one body, one Spirit, one hope; the next three are the foundations of the church: one Lord [Jesus], one faith, one baptism. All of these are bound up together in the one Father of all. While we might feel daunted by the prospect of duplicating the wonders worked by Elisha and Jesus in the feeding of multitudes, Ephesians gives us a more realistic way to live and “feed” others as the church: by living in humility and gentleness, by acting with patience, bearing with each other in love, and always seeking and striving to preserve unity through peace. Who among us cannot increase the way we “feed” the church and the world by living this way? We are always called upon to “feed” the world in the literal sense; but our mission as church tells us that others are also fed by the way we live and act each moment of each day.

ALIMENTANDO AL MUNDO

Al oír las narraciones de cómo Eliseo y Jesús multiplican los alimentos, y el salmo responsorial sobre como la mano del Señor nos alimenta, es fácil caer en la tentación de pasar por alto el maravilloso himno de la carta a los efesios en la Segunda lectura. El himno se centra en los números más potentes de la tradición bíblica: el uno, el tres y el siete. La médula del himno es el número uno, repetido siete veces. Tres de ellas se refieren a la Iglesia: un solo cuerpo, un solo Espíritu, como también una sola es la esperanza. Los próximas tres son los fundamentos de la Iglesia: un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Y todos estos se juntan en un solo Dios y Padre de todos. La idea de repetir los milagros obrados por Eliseo y por Jesús al alimentar las multitudes nos desalienta, claro está, pero la carta a los efesios nos ofrece un modo más realizable de vivir como Iglesia y de alimentar a los demás en la Iglesia: ser siempre humildes y amables; ser comprensivos y soportarnos mutuamente con amor, y esforzarnos en mantenernos unidos en el Espíritu con el vínculo de la paz. ¿Quién de nosotros no puede “alimentar” a la comunidad de la Iglesia viviendo de esta manera? Es verdad que siempre estamos llamados a “alimentar” al mundo en el sentido literal de la palabra, pero nuestra misión como Iglesia también nos dice que a los demás también hay que alimentarlos por la manera en que vivimos y actuamos cada momento de cada día.